jueves, 12 de marzo de 2015

Light week. Minnie mouse outfit.

 
La mayoría de las personas nos pasamos toda la semana deseando que llegue el viernes para darla por terminada y poder dedicarnos a nosotros mismos, sintiendo a su vez verdadero pánico cuando llega el domingo, no sabemos muy bien qué ocurre con él pero nos llega a asustar más que el propio lunes. Creo que este día de la semana está "en tierra de nadie". En algunas ciudades encontramos establecimientos abiertos, en la otra inmensa mayoría por no encontrar no nos encontramos ni gente por la calle. 


Los que madruga el lunes me comprenderán cuando digo que ante la proposición de hacer un plan en domingo sienten una grave preocupación, incluso a sabiendas de que se trata de un día para descansar. ¿Por qué? Simple. Sabemos que cualquier hora, minuto, segundo, de nuestro querido domingo que dediquemos a cualquier actividad que conlleve un cierto esfuerzo físico (con esto no me refiero a la Maratón de Boston, basta simplemente pasar el día de bares) se verá reflejado durante toda la semana, día tras día, hasta que llegue el viernes. Y con esto se repite el ciclo semanal basado en nuestro ferviente deseo de que llegue el fin de semana y el amargo sabor de que se está acabando.


Este patrón de conducta cerebral que cada vez es más frecuente en nuestra rutina provoca un estado de estrés y ansiedad que influyen de forma negativa en nuestro estado de ánimo, incluso sin darnos cuenta. Es por ello por lo que, en otro de mis arrebatos de locura, decidí tomar más en cuenta el cuidarme a mí misma durante la semana, amortiguando el peso desde el lunes hasta el ansiado viernes y convirtiendo el domingo en un día más de la semana.


El primer y gran consejo que os puedo dar es que aprovechéis el tiempo. Tenemos más momentos de libertad de los que nos imaginamos y muchos de ellos los malgastamos casi sin darnos cuenta. Y el segundo es que apreciéis los pequeños detalles. Suenan muy tópicos pero creedme, el día que te das cuenta de que has desaprovechado los detalles que en un tiempo te parecieron algo habitual puedes perder totalmente la cabeza y parecerte a mi.


Para evitar que esto ocurra os cuento en una breve sinopsis algunos de los comportamientos que mi retardado cerebro ha ido adoptando para relajarse durante toda la semana y hacérmela más liviana.

  • Despertar 15/20 minutos antes de levantarse: Se que por la mañana lo que más deseamos es dormir hasta el último segundo. No obstante despertar y levantarse de manera repentina lo único que va a provocar es que nos agobiemos con que no llegamos a tiempo al trabajo. Tómate tu tiempo para que el cuerpo se despierte, pues a pesar de que ya estamos con los ojos abiertos, nuestro organismo necesita unos minutos más para ponerse en marcha al 100%. Levántate relajadamente y despacio, evitarás cualquier mareo y comenzarás el día de forma tranquila.
  • Dedica entre 30 minutos y 1 hora a cada comida: Este es difícil de llevar a cabo y más cuando estamos pendientes del reloj porque tenemos que retomar nuestras obligaciones. Sin embargo si dedicamos entre 10 y 20 segundos a masticar en la boca cada bocado, no sólo estaremos favoreciendo nuestra digestión quitándole trabajo a nuestro estómago con los ácidos de la saliva, sino que engordamos menos. El cerebro se sacia antea y con menos comida debido, entre otros factores, al placer que provoca descifrar cada sabor en nuestro paladar. Acompáñalo de breves intervalos para charlar con otras personas, olvídate de la televisión y comenzarás a disfrutar del buen acto de comer, liberando estrés mientras intercambias ideas a la vez que te cuidas por dentro.
  • No escuches música mientras vayas por la calle: Cuantas cosas me perdía por esta absurda costumbre. Escucha lo que ocurre a tu alrededor, disfruta del sonido del aire, activa tus sentidos y descongestiona tu mente. Aprovecha para hacer cosas que hacías cuando eras pequeño y no las haces ahora por "vergüenza el qué dirán". Corre cuesta abajo, no pises las líneas de las baldosas, cuenta cuantos coches amarillos pasan a tu alrededor, salta en un cascallo improvisado, piensa en un chiste o en una situación muy graciosa que te haya ocurrido y ríete a carcajadas en medio de la calle, silva, camina como Heidi en las montañas, sonríe a las personas que pasen a tu lado, salúdalas incluso si no las conoces, baja las escaleras de dos en dos (o de tres en tres), canta, agita y estira los brazos enérgicamente... Podría seguir escribiendo innumerables acciones que nos parecen locuras, no obstante sacar el niño que llevamos dentro favorece la desaparición de estrés, libera tensiones y segrega endorfinas que ayudan a sentirnos mejor con nosotros mismos. Nos ayudan a ser más felices y librarnos del pudor. Nadie tiene que sentir vergüenza por ser feliz y mostrarse de esta manera, no olvidemos que es algo contagioso, por lo tanto, positivo para los que nos rodean.
  • Muévete: con esto no sólo me refiero a practicar ejercicio físico, que también, pero de esto hablaremos otro día, sino a caminar. No cojas el ascensor, evita tomar el coche o el autobús para pequeños trayectos. Mejorarás tu circulación y funciona muy bien si lo combinas con el punto anterior. Levántate cada 30 minutos del asiento cuando estés en el trabajo y si puedes muévete, si no siempre puedes estirar los brazos y piernas hacia delante y traerlos hacia a ti en cortos períodos de tiempo para activar el riego sanguíneo y ya de paso, prevenir la celulitis.
  • Una hora de desconexión: esto es lo mínimo que al día debemos dejar para nosotros mismos y darnos un capricho haciendo algo que realmente nos guste. Leer un libro, favorece el desarrollo cerebral, potencia nuestra imaginación y creatividad. Escribir, además de lo anterior, ayuda a liberarnos, desahogarnos, empatizar con nosotros mismos ayudando a liberar cargas de nuestra mente. Evita la televisión, provoca una falsa sensación de relajación y al igual que el ordenador o el teléfono móvil, congestionan nuestro cerebro con fotogramas que rompen nuestra tranquilidad e incluso trastocan el sueño.
  • Haz del baño un momento único: disfruta del agua sobre tu cuerpo. Date pequeños masajes con la ayuda del gel o crema de ducha, así como con los grifos que posea tu bañera/ducha. La aromaterapia es una buena opción. Juega. No hay excusa para no hacerlo, ya no puedes decir eso de "en la calle no, que parezco una loca". Estás en tu casa. Juega con el agua, imagínate que estás en un lugar en el que te encantaría estar, canta como si de un videoclip se tratase, dibuja en la mampara o en los azulejos diseños en la condensación producida por el bao. Deja volar tu imaginación, disfruta del sonido de tu mano pintando en el cristal. Ríete. Échate agua en la boca y escúpela. Como todo, en compañía doblemente divertido.
  • Habla: Si vives con alguien nunca termines el día sin mantener una conversación. Pregúntale qué tal el día, como van las cosas, novedades, saca un tema de actualidad o recuerda alguna anécdota divertida. Sé cercano con los demás pero especialmente con los que te rodean. Todos necesitamos del resto de personas, sentirnos queridos, importar a alguien. Compartir nuestros puntos de vista ayuda a tomar mejores decisiones, nos da más seguridad y nos libera del estrés acumulado a lo largo del día.
  • Duerme: procura siempre ir a la misma hora aproximadamente a dormir. A la cama ve sólo si tienes realmente sueño, no te agobies pensando en que no consigues dormir, es preferible que en este caso leas un libro o escuches música lenta, fuera de la cama, para favorecer la relajación muscular y la consiguiente aparición del sueño. Tenemos que acostumbrar a nuestro cuerpo a que cuando nos metemos en la cama es porque queremos dormir. Somos animales de costumbres, nuestro cuerpo lo notará. Practica sexo, sobre todo antes de dormir, favorece el sueño, libera endorfinas, relaja el cuerpo y la mente. No hace falta tener pareja para un sueño reparador ni tampoco que al día siguiente trabajes. No mires el móvil justo antes de dormir o la televisión. Como comentaba con anterioridad, genera fotogramas en el cerebro, descansando peor, además puede dar pesadillas.

Estas son algunas de las muchas costumbres que poco a poco entran en mi rutina. Muchas de ellas son ordinarias y probablemente estén vistas como de auténtica locura. No obstante, queridos amigos, es preferible ser una loca feliz a una estirada triste.

Levántate cada mañana y dile al espejo cuanto te quieres, lo bien que van a salir las cosas en este nuevo día que comienza, ya sea lunes, miércoles o domingo. Sonríe. La semana pasará, el viernes llegará, al igual que el domingo, pero tú serás feliz y sabrás quererte todos los días de la semana.


OUTFIT

Sudadera/Sweatshirt: tienda local.
Shorts: Pinkie O/I 2014-2015
Chaqueta/Jacket: Stradivarius O/I 2013-2014.
Botines/Booties: Bershka O/I 2014-2015
Gafas/Glasses: Northweek Sunglasses.

  • Nota: he pensado en que las entradas de outits no patrocinadas incluirán pensamientos, lifestyle, cuestiones de índole personal a fin de compartir contenido más cercano con vosotros. Me gustaría saber si os gusta o preferís que se ciña a ropa exclusivamente. A mi me encanta conocer vuestra opinión acerca de cualquier tema.
¿Qué os ha parecido el outfit? ¿Seguís alguna técnica especial para hacer vuestra semana más amena? Que seáis felices.

Raquel.