martes, 17 de febrero de 2015

Muniellos. Senderismo.

 


"Existen allí muchos y muy espesos montes, sobresaliendo especialmente, y aún entre todos los del Universo, el de Muniellos" 



Así se refiere un documento que data del Siglo XVIII a la majestuosa Reserva integral natural de la biosfera de Muniellos, 2695 hectáreas a 1500 metros de altitud, situado en el suroccidente asturiano, entre Cangas del Narcea e Ibias. Allí se concentra el mayor robledal de Europa, en el cual viven en libertad aves como el urogallo y el pito negro, así como otras muchas, siendo declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). También mamíferos como el oso pardo, el corzo, el jabalí, entre otros.



Hoy quiero compartir con vosotros una de mis aficiones favoritas, el senderismo, con una ruta muy especial para mi, la del bosque que me vio nacer.



Para realizar esta ruta se necesita solicitar permiso a la Administración y sólo se puede realizar una vez al año, si queremos disfrutar todos de este fantástico bosque. Comenzamos en Tablizas, el pueblo donde se haya la recepción de la reserva de Muniellos y donde se sitúa la entrada a este lugar mágico. Podemos elegir entre realizar la ruta del río, la más fácil y que como su nombre indica, sigue el cauce del río Muniellos, o por el contrario, la de Fuenculebrera, más larga y difícil. Ambas terminan en unas preciosas lagunas naturales con una isla en el centro. En mi caso realizamos el pasado sábado la del río, estaba muy nevado y ya nos habían advertido en recepción que era imposible completar la ruta debido a la nieve.





La senda comienza con un tramo bastante llano sobre suelo artificial de madera de aproximadamente 700 metros. Encontramos distintos carteles donde nos explica el tipo de fauna y flora que nos vamos a encontrar, aunque eso sí, es mucho mejor el espectáculo real que la lectura :).




Dejamos atrás el suelo de madera para pisar por fin tierra. Estamos en un entorno bastante húmedo y más en esta época del año, por lo que en él nos encontramos bastante materia orgánica compuesta por las hojas de los árboles caducifolios conformando barro que sirve de abono natural para la tierra.




Distintos colores y texturas se mezclan con el sobrio blanco de la nieve. Destacan en este bosque la cantidad de musgos y líquenes, así como tipos de hongos que nos podemos encontrar. A modo de curiosidad, hace unos días se hizo público el hallazgo de un liquen endémico, único en este bosque, sobre las ramas de un roble albar, gracias al trabajo desarrollado por los investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales y de la Universidad austriaca de Graz. El descubrimiento pone de manifiesto el alto grado de conservación en el que se encuentra este gran paraíso natural.




La nueva especie ha sido bautizada como "Xylographa lagoi" en homenaje a Manuel Lago, un guarda del espacio protegido que fue asesinado por un cazador furtivo en agosto del año 1980. No puedo irme sin manifestar mi total y absoluta repulsa ante bestialidades como esta, aun más siendo detractora de la caza.



A lo largo del camino, pudimos escuchar cantos de pájaros y una garza cazando peces en el río, así como un pico menor, especie de pájaro carpintero de pequeño tamaño muy típico de los bosques europeos. No hemos ido en la mejor época para ver aves puesto que muchas de ellas son migratorias.




Fuimos con la esperanza de ver algún mamífero pero nos quedamos con las ansias. Sí pudimos ver pisadas de oso pardo, donde muy cerca había excrementos relativamente recientes, también pisadas de venado, entre otros. Lo bueno de la nieve es que conserva durante más tiempo cualquier rastro que los animales dejen a su paso.




Seguimos avanzando y subiendo metros en la montaña. El camino está completamente tapado por la nieve, ésta nos llega hasta la rodilla y con cuidado tenemos que ir abriéndonos paso, calculando minuciosamente nuestros pasos para no pisar ningún hueco en falso y caernos al río. En muchos tramos también encontramos árboles caídos que tenemos que saltar, debido a los fuertes temporales que hemos tenido recientemente. Desde luego toda una aventura.




Nos habían advertido que no llegaríamos hasta el final pero teníamos que intentarlo. Llegamos hasta donde el camino se perdía entre la montaña y ya no éramos capaces de calcular el recorrido. Sabíamos que debíamos guiarnos por el río, siempre a nuestra izquierda, sin embargo el último tramo era muy estrecho y con bastante musgo bajo la nieve, lo que supone mayor inestabilidad, por lo que decidimos no arriesgarnos a terminar y abandonar la senda hasta el año que viene.




Nos sentimos orgullosos igualmente, hemos llegado más arriba de donde otros antes que nosotros esos días habían llegado. El tiempo estimado entre ida y vuelta que se tarda en condiciones normales en realizar esta senda es de 5 horas, nosotros la hemos hecho en a penas 2 horas y media, habiendo ralentizado el paso por culpa de la nieva y deteniéndonos para disfrutar del paisaje que teníamos a nuestro alrededor.





Lugar donde dejamos la ruta, este es el camino con nieve inaccesible.

Que disfrutéis de las fotos, están hechas con todo el cariño para animaros a que vengáis a disfrutar de este maravilloso paraíso natural. Tan sólo son un extracto insignificante de la belleza que se alberga en él. Espero que os haya gustado.

Raquel.