jueves, 29 de septiembre de 2016

Silencio. La historia.

 

Hoy te vengo a contar la historia de una chica común, como tú y como yo. Le encantaba leer, estar con sus amigos y su familia. De vez en cuando se cabreaba, tenía bastante genio, digamos que se enfadaba con facilidad pero a los cinco minutos se le pasaba. Ella lo llamaba enfado express y no había tableta de chocolate que no lo curase. Era coqueta, quizá demasiado, pasear por las perfumerías en busca de maquillaje nuevo y ropa era una de sus mayores aficiones, eso sí, no cambiaba ningún plan por una buena charla con té. Vivía con sus padres, su vida era cómoda y desde pequeña vivió en una zona de confort rodeada de cariño.

Pero la vida manda y toca crecer. Se fue lejos de su casa para comenzar una nueva etapa de su vida. Nuevos estudios y nuevo lugar. Cada día que pasaba estaba más nerviosa, el momento de entrar por primera vez en su nuevo hogar se acercaba y sin casi darse cuenta sus pies ya estaban entrando por la puerta principal. Ella tenía una risa particular cuando se ponía nerviosa y mientras atravesaba el comedor no podía evitar reírse a carcajadas. Llegó a su habitación, no sabía como actuar, sabía que su compañera de cuarto estaba dentro ¿Le caeré bien? Quizás podemos ser amigas, pensó mientras abrió la puerta. ¡Hola! nerviosa y con su amigable sonrisa, fue la primera palabra con la que comenzó una etapa que distaba mucho de lo esperado.









Se encontraba bien, estaba feliz por este nuevo comienzo. Pensaba para sí misma todo lo nuevo que estaba por llegar, le encantaba conocer gente nueva y sabía que estaba en el lugar adecuado para ello. Llegó a su cuarto de nuevo, esta vez no había nadie, sólo estaba ella junto a todos sus champús y cremas desparramadas por su cama. No podía creerlo ¿Por qué? Quiso engañarse a sí misma pensando que había sido ella la que no los había guardado correctamente, a pesar de que el armario había sido abierto y ella era sumamente ordenada. Tras esto sólo hubo silencio. Un silencio que no sirvió más que para dar comienzo a algo que con 15 años pensaba que jamás le ocurriría.

Ella se despertaba por la mañana y se iba corriendo a clase sin pasar por la cocina. No hablaba con nadie y a pesar de tener hambre se quedaba en su habitación a la hora de comer. Los ojos hinchados no le favorecían con ninguna prenda de ropa y su día favorito pasó a ser el viernes. No por las preocupaciones académicas si no porque esa noche sabía que dormía en su verdadera cama, junto a su familia de nuevo. 

Cada fin de semana comprobaba que la ropa ya no le sentaba tan bien como antes. Los vaqueros parecía que habían ensanchado y las cuencas de sus ojos se enmarcaban cada vez con más profundidad. Los domingos juraba que no volvería jamás. El móvil se hizo su más fiel compañero, nadie la creía Es sólo que no se está adaptando bien, es normal. Sólo ella sabía lo que estaba sintiendo. La palabra miedo se quedaba corta en su pensamiento. No lo entendía, ¿Qué hice mal? Nunca obtenía una respuesta clara, no sabía por qué ni qué ocurría. Se culpaba a sí misma de todo y de nada, todo era confusión a su alrededor. No era perfecta pero desde luego sí humana. Su risa tan particular desapareció completamente.

Ella me dijo, no recuerdo bien como terminó. Es probable que ni ella misma quisiera recordarlo. Sólo me habló de cristales en sus ojos, ocho llamadas telefónicas y un abrazo a las dos de la mañana de su madre. Era real.

El tiempo lo cura todo. Los años y el devenir de los acontecimientos. Sabe que jamás lo podrá olvidar simplemente ha perdonado. Se ha perdonado a sí misma por el silencio, ese que lo comenzó todo y que fue culpable de tanto. Ha aprendido y hoy su sonrisa me dijo que es feliz.




Jacket: Stradivarius Old
Shirt: Stradivarius Old
Skirt: Blanco New Fall 2016
Bag: Stradivarius New Fall 2016
Boots: Okeysi Summer 2016




Hoy sólo me resta decir que seas muy muy feliz siempre. No dejes que ocurra.


Raquel.